domingo, 14 de septiembre de 2014

El pavo, una carne blanca rica en proteínas y pobre en grasa

El pavo contiene poca materia grasa y ácidos grasos saturados. Por eso, puede ser integrado en una dieta preventiva para evitar desarrollar enfermedades cardiovasculares. Su alto contenido en selenio también ayuda a proteger el corazón y cerebro. Además, su consumo favorece al control de la tasa de colesterol sanguíneo.

Al contrario de otras carnes, el pavo colabora en reducir las probabilidades de contraer cáncer colorrectal, debido a su bajo contenido en grasas. Asimismo, consumirlo no provoca la formación de nitrosaminas, las cuales son sustancias cancerígenas que se forman en el intestino.

Por otro lado, este alimento es una excelente fuente de fósforo. Este mineral juega un rol esencial en la salud de los huesos y dientes, participa en el crecimiento y regeneración de los tejidos, contribuye a mantener el nivel adecuado del pH de la sangre y es uno de los constituyentes principales de las membranas celulares. El pavo es también rico en zinc, el cual participa en las reacciones inmunitarias, percepción de sabores, cicatrización de heridas, desarrollo del feto y control de la insulina.

Nutrientes diversos y esenciales

Para el bienestar del organismo

La carne de pavo es una excelente fuente de hierro, mineral esencial en el transporte de oxígeno y formación de los glóbulos rojos. También posee vitaminas del grupo B. La B3 participa en numerosas reacciones metabólicas y contribuye a producir energía. En cuanto a la B6, interviene en la síntesis de los neurotransmisores y en la fabricación de los glóbulos rojos. La B2 participa en el crecimiento y reparación de los tejidos, además de la producción de hormonas. La B12 permite fortalecer los huesos. Asimismo, el pavo contiene cobre que es necesario en la formación de la hemoglobina y colágeno.